sábado, 12 de mayo de 2012

¡QUE VIENEN, QUE VIENEN! 3º ECOGRAFIA




 Queridos blogueros/as: Menos mal que me ha avisado Santi Rey (es un fiel bloguero, pero no se le puede  incluir en la lista porque no me contesta y eso es la primera condición)  que hoy no había escrito mi capitulo habitual de los sábados porque la verdad es que se me había olvidado.¡Que desastre! pero como justificación puede valer que todavía sigo con la obra de mi casa y estoy viviendo en Villalba en casa de mi hija Marta y eso siempre descentra un poco.
Como veréis toca otra ecografía y en esta aparezco yo ¡faltaría mas! No se porqué ese afán de protagonismo, pero antes o después siempre aparezco y ahora que lo leo, después de algunos años de haberlo escrito, creo que me debería quitar de enmedio y dejar solos a los Lopitos que para eso este cuento está dedicado a ellos, pero, en fin, para el próximo cuento prometo, aunque seguro que no lo hago, que no aparezco.
No tengo ni idea cuantas ecografías faltan, pero no creo que sean muchas y luego pasaremos a otra novela.
De momento hay que esperar
Un abrazo para todos/as
Tino Belas


  


3º ECOGRAFIA

    
 -         Hola “lopitos” ¿Qué tal estáis?

Rafael y Teresa que estaban tranquilamente a la puerta de su utercasa intercambiaron una mirada de sorpresa.

-         ¿Se puede saber quien eres?

-         ¡Ah! Es verdad, tenéis que perdonarme pero no caí en la cuenta que vosotros no me conocéis de nada. Perdonarme. Bueno pues yo soy el abuelo Tino, que estoy casado con la abuela Tere y soy el padre de Teresa vuestra madre y por eso soy vuestro abuelo ¿os parece bien?

Los “lopitos”que después de meses habían engordado y ya habían pasado a la categoría de Señores”lopes”, miraban a su abuelo y no entendían nada. Ellos tenían terminantemente prohibido salir de su utero-urba y sin embargo allí estaba el abuelo, tan pancho como si con él no fueran las normas. Teresa fue la primera que rompió el hielo, al fin y al cabo era su abuelo

-         Abuelo: ¿tú cuando naciste ya eras gordo?

-         Vaya preguntita, pero te voy a contestar – el abuelo apoyó la mano en la cabeza y se quedó pensativo.

-         Abuelo, Abuelo ¿te pasa algo?- Rafa le tiraba de la manga – yo creo que se ha quedado dormido, claro viene de tan lejos que estará cansado

-         ¡Tú si que estás cansado! No me pasa nada, lo único es que estoy pensando de las cosas que me acuerde de cuando era niño y si queréis que os diga la verdad, no me acuerdo de nada

-         Claro, por eso eres abuelo. Si te acordaras serías niño como nosotros

-         ¿y siempre has sido calvo?

-         La verdad es que no, si que siempre fui de frente tirando a despejada, pero tan calvo como ahora no – el abuelo se pasó una mano por la frente y con expresión entre divertida y pensativa preguntó: -  pero ¿realmente para que sirve tener pelo? ¿me lo podéis explicar?

Teresa levantó la mano como si estuviera en el Colegio

-         ¡Yo se, abuelo yo lo se!

-         ¿Si? Pues venga contesta tú primero

-         Si tienes pelo te puedes coger una coleta o hacerte la raya al medio y si no lo tienes pues no

-         Muy bien, Has contestado muy bien y tu Rafa que ¿no dices nada?

-         Es que no se muy bien para que sirve el pelo – guiñó los ojos como pensando y enseguida supo una respuesta – Ya se , si Ya lo se

-         Bueno me parece muy bien ¿para que crees tú que sirve tener pelo?

-         Bueno, si todos fuéramos calvos los peluqueros como dices tú no tendrían trabajo y yo quiero que todo el mundo trabaje para que tengan su dinero y puedan disfrutarlo con su familia y también estarían en el paro los que trabajasen en una fábrica de peines o los que hacen el fijador o los que hacen los cepillos porque el otro día estaba yo en el fetoestilista

-         ¿Dónde dices que estabas?

-         En el fetoestilista, abuelo

-         ¿Ahora los peluqueros se llaman fetoestilistas?

-         Venga abuelo, no seas antiguo. Pues claro sino ¿cómo se van a llamar?

-         Pues peluqueros, para eso cortan el pelo

-         Si, pero como lo cortan con estilo y a los fetos como nosotros pues fetoestilistas

-         Ya, ya bueno, entonces estabas en el fetoestilista y ¿qué pasó?

-         Nada que había un señor que casi no tenía pelo y el estilista le preguntó si le cepillaba la calva y el señor se levantó muy enfadado y le contestó algo así como que se cepillara a su señora madre y se fue

-         Que mal carácter tenía el señor. A mi, mi peluquero siempre me dice que el flequillo ni tocarlo y a mi me da la risa en lugar de enfadarme, pero todas las cosas depende como las digas, pero me ha parecido muy bien que pienses siempre en los demás y ¿sabéis una cosa que debéis aprender para siempre? Hacer siempre las cosas como si os las hiciesen a vosotros y ya veréis como en la vida os irá muy bien y seréis muy, muy felices

-         Abuelo, a mi un pajarito me ha dicho que escribes cuentos ¿es verdad? ¡que guay! Eso si que me gustaría hacerlo a mi

-         Pues no los escribes porque no quieres porque es superfácil

-         Ya – Rafa puso los ojos en blanco – eso lo dices tú que eres abuelo pero yo que soy un piojillo como me dice mi seño de la uterguarde ya me dirás como me imagino las cosas que tú sabes

-         Esos son tonterías, tú no tienes que imaginarte nada. Lo que hay que hacer es ir por la vida con los ojos bien abiertos  y las cosas que vayas viendo las escribes en un papel o mejor en un cuaderno y las guardas.

-         Abuelo, perdona pero en mi uterguarde no hay cuadernos, Mi seño un día nos enseñó uno, pero yo nunca he visto ninguno mas.

-         Entonces ¿donde vas a guardar lo que piensas escribir?

-         Pues en mi pen drive

-         ¿Dónde has dicho?

-         En mi pen drive, abuelo que no te enteras

-         ¡Que susto me habías pegado! te había entendido en el pene no se qué.

-         ¿Tú  no tienes tu pen drive?

-         Pues yo creo que no, a lo mejor tenía pero ahora seguro que no

-         Bueno pues no te preocupes porque te regalo uno y así puedes guardar toda la información en la base de datos y cuando quieras le das a Alt.-control y te sale todo

-         ¿Le doy a donde?

-         A las teclas de Alt. y control.

-         Vamos a ver, vamos a ver si ponemos las cartas sobre la mesa. Vamos a ver. Yo nací en 1945

-         Jopé abuelo ¡que viejo eres!

-         Pues por eso, como soy viejo os tenéis que adaptar a mis manías y no yo  a las vuestras porque para eso, como muy bien dice Teresita, soy viejo. Entonces si yo hablo de escribir y guardar las cosas en un cuaderno, vosotros lo que tenéis que hacer es guardarlas en un cuaderno y dejarme de rollos de penes no se qué y penes no se cuantos y mucho menos que le de a la tecla  no se cual. Mirar, niños, he tenido cuatro hijos como cuatro soles, entre ellos vuestra madre que gracias a ella estáis aquí y para teclas estoy yo ahora. Cuaderno y se acabó.

-         Bueno, bueno, pero no te enfades.

-          Bien, pues como os iba contando, al principio parece muy difícil escribir lo que ves, pero luego te sale casi sin querer, por ejemplo, ¿veis esa mosca que va por ahí?

-         Si ¡que pequeñaja!

-         ¿Tú crees que vivirá en una utercasa como vosotros? ¿Cómo serán sus padres? ¿gordos? o  a lo mejor el padre es gordo y la madre flaca o en el reino de las moscas ¿habrá uterguarderías como las vuestras?

-         Yo creo que no porque…. porque……. – Teresa sabía lo que quería decir pero no le salían las palabras – porque los niños no volamos y si fuéramos moscas nos pondríamos de pié en el techo y saltaríamos por encima de la Seño y…..y…..y….

-         Bueno, bien – el abuelo no podía dejar de reír – pues eso, si en vez de decírmelo a mi lo escribes en un papel pues ya habrías escrito tu primer cuento y mas adelante ya te puedes inventar lo que quieras, por ejemplo, una mosca con bragas ¡ves que fácil! ¿os imagináis una mosca con bragas?

-         Tendrían que ser todavía  mas pequeñas que las de Teresa

-         Según,  porque también te puedes imaginar una mosca gigante y entonces serían mas grandes que esta casa

-         Jo abuelo que bien nos lo pasamos contigo ¿te podemos seguir haciendo preguntas?

-         Bueno, pero que sean rápidas porque me tengo que ir que enseguida si no, la abuela se preocupa y se cree que, como tengo un poco de Alzehimer, me he perdido y no se volver a casa

-         ¿Qué has dicho? que tienes ¿qué?

-         Alzehimer – al abuelo le resbaló una lágrima por la mejilla – es una enfermedad de los viejos y eso quiere decir que mi cabeza empieza a fallar y me van quedando pocos años de vida

-         Abuelo por eso no se llora – Teresa se sentó en su rodilla derecha y le dio un beso – porque cada vez que quieras salir nos llamas a Rafa o a mí y te acompañamos. Venga no llores que si no, nosotros también nos ponemos tristes

-         Venga abuelo – Rafa también se subió encima – vamos a seguir jugando a hacerte preguntas y así te olvidas del alze ese como se llame ¿vale?

-         Venga seguimos. ¿Qué más queréis saber?

-         ¿Te acuerdas cuando fue la primera vez que te pusiste zapatos?

-         Me hacéis unas  preguntas tan raras que no se muy bien que contestar ¿Qué cuando fue la primera vez que me puse zapatos? Pues no tengo ni idea pero supongo que sería cuando me llevaban a la calle. Hace tanto tiempo de eso que si quieres que te diga la verdad no me acuerdo muy bien.

-         Oye, abuelo, ¿Tú naciste por el mismo sitio por el que vamos a nacer nosotros?

-         Pues claro, todo el mundo nace por el mismo sitio

-         Eso no es verdad – Rafa se levantó muy chulito – no es verdad porque ayer estuvimos Teresa y yo viendo el uternet y decían que algunos nacían por cesar

-         Tu nunca te fíes de lo que te cuenten el uternet ese que no dice mas que mentiras, tu fíate de lo que te diga yo y ya verás como no te engaño. Todos los niños que nacen de parto natural nacen por la vagina de su madre, pero a los que les provocan el parto porque tengan cualquier tipo de problema, eso nacen , no por cesar como dices tú, sino por cesárea que es una operación en la que el ginecólogo le abre la barriga a la madre y el niño sale por ahí

-         ¿Y no nos pinchan a nosotros que estamos dentro?

-         No hombre no ¡cómo os van pinchar! Ni que el ginecólogo fuera tonto, ellos van abriendo poquito a poco hasta que llegan al tejado del útero y desde allí empiezan a quitar de teja en teja hasta que aparecéis vosotros y entonces os sacan y ya está

-         Abuelo ¿y que hacen con las tejas?

-         Las vuelven a poner en su sitio si no, ¿qué hacen con ellas?

-         Pues ni idea pero como nosotros ya no vamos a utilizar la utercasa a lo mejor se la podían llevar a otra que tenga el tejado roto y arreglarlo

-         ¿Y dejar la vuestra sin tejado?

-         Total, ya no estamos que mas nos da

-         ¿Y si tenéis otro hermanito os gustaría que viviera sin techo? 

-         Oye Abuelo y  la vagina ¿es tan estrecha como dicen?

-         Pero ¿quién os cuenta a vosotros esas cosas? No tengo ni idea, pero vosotros no estéis preocupados por eso porque a vuestra madre seguro que le hacen una cesárea y no tendréis que salir por ningún sitio raro.

-         ¡Que pena! – Teresa casi se pone a llorar.

-         No entiendo nada – el abuelo se levantó de la silla no sin cierto esfuerzo – me decís que salir por la vagina es muy complicado porque el camino es muy estrecho y te da pena ¿Cómo es eso?

-         Mira abuelo, en mi uterguarde hay un tobogán que mi Seño siempre dice que es como el canal del parto. Entras por un lado y sales por el otro después de darte unos cuantos coscorrones y a la gente les da miedo pero yo me lo paso genial ¿sabes?

-         Ya, eso dices tú, pero tu madre seguro que no está muy de acuerdo y encima con dos porque cada vez que bajas por ese tobogán que dices, tu madre tiene unos dolores muy grandes y por eso prefiere el parto con cesárea porque así está dormida y no se entera de nada.

-         - Claro, a mí también me parece bien y en los programas de Uternet ya dicen que eso del parto con dolor es una cosa antigua que ahora de lo que se trata es de que sea un momento para disfrutar toda la familia junta.

-         O sea que vosotros con el Uternet o como se llame ¿ya sabéis todo sobre el parto?

-         Hombre, abuelo, todo, todo no, pero algo si.

-         Así sois de listos los niños de ahora

-         ¿Y tú cuando naciste no sabías nada?

-         Pues claro que no o tu te crees que hace sesenta y dos años había eso de Uternet

-         No se, pero entonces ¿como sabías por donde tenías que nacer?

-         Nadie lo sabía, pero todo el mundo nacía. Estabas tan tranquilo y un día notabas como un terremoto y buscabas una salida como fuera y a base de empujar y empujar, acababas saliendo.

-         Abuelo y ahora que lo pienso – Rafael puso cara de intelectual - Y tu ¿cómo has entrado si está prohibido?

-         Está prohibido salir, pero ¿dónde has visto la señal de prohibido entrar? No la has podido ver, entre otras cosas porque nunca has estado fuera pero además te diré que no la hay. Los magos, y yo tengo poderes mágicos como si lo fuera , atravesamos las paredes con nuestra imaginación

-         Venga abuelo, no nos cuentes trolas, que somos “lopitos” pero no tontos.

-         ¿No os lo creéis? Entonces si tú Rafael no te lo crees ¿como te explicas que se que tu uterocasa está hecha una porquería? Por ejemplo, en medio del cuarto de estar te has dejado las zapatillas y debajo de la camilla hay un calcetín amarillo y ¿qué me dices de los cristales? ¿cuanto tiempo hace que no les pasas una spontex? Y ya no te quiero contar si te digo lo que veo en tu habitación Teresita – el abuelo le dio un pequeño capón - eso ya si que es para castigarte porque ¿te has dado cuenta que tienes prácticamente todo el armario encima de la cama? ¿y porqué no apagas el ordenador cuando no estás? ¡que! ¿soy mago o no soy mago?

-         Jopé Abuelo que envidia me das, ojalá yo fuera igual – Rafael se estiró en su tumbona todo lo largo que era – fíjate si fuera mago  podría verme dentro de treinta años  y  sería, seguro que si, un tío estupendo.

-         Como se nota que no tienes abuela ¿eh?

-         ¿Y quien te ha dicho a ti que no tengo abuela? Listilla que eres una listilla. Tú que no las conoces pero yo como soy mago ya las he visto y están muy bien ¿lo sabías?

-         Yo no – Teresa pareció que se quedaba como triste - claro, como no soy maga.

-         Pero yo si y ya te lo estoy contando.

-         Ya, pero yo preferiría verlas

-         Pues no te preocupes porque eso será dentro de poco – terció el abuelo.

-         ¿Si? – tanto Rafael como Teresa se pusieron de pié como si les hubieran puesto un resorte en sus respectivos culos - ¿mañana?

El abuelo esbozó una sonrisa

-         No, mañana no, menudo susto se llevarían vuestros padres si fuera mañana, pero yo creo que para mediados de Diciembre ya estaréis en vuestra casa de Las Tablas y ahora ¿porqué lloras?

El abuelo miraba a Teresa que no paraba de llorar como una loca, con unas lágrimas que parecía que se había iniciado una tormenta que le iba a inundar todo el traje

-         Porque yo no quiero vivir en una casa de tablas – un hipo le venía y otro se le iba – yo quiero en una de ladrillos porque si no, vendrá un día de viento y nos volaremos con casa incluida
-          
-         ¡Tú eres tonta! Para eso está Papá que está muy fuerte y parará al viento con una mano
-          
-         ¿Si?

-         Pues claro, no ves que Papá es como Superman

-         ¿Si?

-         Señores”Lopes”, Don Rafael y Doña María Teresa – el abuelo se puso de pié y casi se dio con la cabeza en el techo de la utercabaña – están ustedes diciendo un montón de tonterías  porque no van a vivir en una choza de madera ¡que barbaridad! Ni mucho menos su casa se la va a llevar el viento ¡faltaría mas con el esfuerzo que ha costado construirla! Vais a vivir en un barrio de Madrid que se llama Las Tablas ¿entendido? Que es un barrio de gente joven, con muchos niños y seguro que lo vais a pasar requetebien y vuestros padres ya están preparando todo para que cuando lleguéis, estéis como dos marquesitos.

-         ¿Y nos van a querer mucho?

-         Pues claro – el abuelo los achuchó contra su barriga - ¿no sabéis que sois muy deseados?

-         Ya, pero como somos dos, si nuestros padres nos quieren así – Rafael abrió los dos brazos - como somos dos, se tendrán que repartir y entonces nos querrán un poco menos.

-         ¡Que va! ¿ves? Esa es otra tontería, os van a querer a los dos igual, pero también vosotros os tenéis que portar bien

-         Hombre, abuelo, eso está hecho pero ¿seguro, seguro que nos van a querer igual que si solo fuéramos uno?

        -   Segurísimo – el abuelo se puso muy serio

-         Y estás  tan seguro porque como eres nuestro abuelo conoces muy bien a Teresa nuestra madre ¿verdad?

-         Claro y está deseando veros en vuestro cuarto cada uno sentado  en vuestra silla, con vuestros faldones nuevos y hechos unos marqueses.

-         ¡Que guay! Yo también tengo ganas porque tendremos mas sitio para correr y montar en bici

-         Y yo para patinar que el lo que mas me puede gustar

-         Podéis hacer una cosa – el abuelo ya quería comenzar a ser cómplice de las aventuras de sus nietos - como alrededor de vuestra casa hay un carril bici, tu montas y a Teresa le ponemos una goma y va con los patines enganchada a tu sillín.

-         ¿Y tú también vienes con nosotros?

-         Si, claro, como no voy a ir, pero casi estoy pensando que os espero en el quiosco de la esquina, sentado tomándome una cervecita y leyendo el ABC

-         Bueno y cuando volvamos nos convidas a una Coca-Cola y a patatas fritas

-         Claro, faltaría mas

-         Abuelo, yo prefiero ganchitos – Teresa se expresaba con cara de pena

-         Me parece bien, cada uno que coma lo que quiera

-         Ya, pero luego llega Papá y dice que las chuches se hinchan en la barriga y te duele por la noche.

-         Si pero esas son las chuches de los padres, las de los abuelos son distintas y nunca duelen, por eso no te preocupes y dicho lo cual el abuelo se va que tiene que dar todavía una vuelta, ir al banco, acompañar a la abuela al mercado, arreglar unos papeles y escribir mis memorias que todavía me falta mucho. Hasta dentro de unos días que volveré. ¿Me dais un beso de despedida?

-         Yo no - Teresa se puso también de pié – yo no te doy uno, te voy a dar seis uno para Papá, otro para Mamá, otro para la abuelita Teresa, otro para el abuelo Rafael, otro para la abuela Enriqueta y otro para ti

-         Pues entonces yo – Rafael no quería ser menos – yo te voy a dar los mismos que Teresa y otro, para mis tíos y otro mas para mis otros primos y…….

-         Bueno, bueno dejarme salir que con tanto beso no voy a llegar a casa nunca. Hasta la próxima. Cerrar los ojos y no los abráis hasta que yo no salga por la puerta. Adiós.

-         Espera un momento abuelo que quiero hacerte otra pregunta ¿Cuándo vas a volver?

-         No se – el abuelo sacó una agenda del bolsillo del pantalón y fue pasando lentamente las hojas – el lunes tengo dentista, el martes geriatra, el miércoles el de las uñas de los pies, el jueves al otorrino para que me revise el aparato que no oigo nada,  el viernes tengo que acompañar a la abuela a compraros cosas, el sábado, el sábado puedo venir si no juega el Madrid, que no lo se ¿Qué tal os viene?

-         A nosotros nos da igual cualquier día

-         Bueno pues el sábado si Dios quiere volveré

-         ¿Y si no quiere?

-         Pues entonces, no volveré.



No había pasado ni un minuto cuando Rafael que se había puesto la mano encima de los ojos siguiendo las indicaciones de su abuelo, movió los dedos y se dio cuenta que el abuelo ya no estaba. Había desaparecido. Teresa seguía sentada en el sillón con los ojos apretados muy fuertes, muy fuertes. Rafael la miró durante unos segundos y preguntó:

-         Teresa, Teresa ¿se ha ido el abuelo?

-         No lo sé porque dijo que tuviéramos los ojos muy cerrados y yo los tengo tan cerrados que no veo ni siquiera si es de día.

-         Pues ya los puedes abrir porque se ha ido

-         ¿Tú crees que volverá?

-         Seguro que si  porque no ves que no tiene nada que hacer no ves que es abuelo

-         Pues vaya aburrimiento

-         Según lo mires – Teresa le daba vueltas a una idea – ser Abuelo tiene que estar bien, no digas que no. De entrada y como eres mayor puedes decir todo lo que se te ocurra y nadie te va a llevar la contraria, entras en todos los sitios con el carnet de la Tercera Edad y si vas en autobús siempre te dejan un sitio ¡menudo chollo!

-         Eso lo dices tú que todavía no has nacido pero si eres viejo también puedes tener alguna enfermedad, lógicamente te cansas, las piernas ya no tienen casi fuerzas y si no estás en este mundo, todo te parece mal. Seguro que te molesta la música fuerte, los botellones de la gente joven, los ruidos ¡yo que se!

-         A lo mejor tienes razón, pero yo creo que lo peor es ver que te vas haciendo viejo y te quedan montones de cosas para hacer. Supongo que es cuando te das cuenta de la cantidad de horas perdidas para nada, de lo mucho que has trabajado y lo poco que te has divertido, de que tienes dinero pero ya no le ves tanta utilidad como cuando eres joven

Rafael interrumpió a su hermana:

-         Teresa ¿sabes una cosa? Que nosotros si que parecemos dos viejos y solo somos dos renacuajos. Hablamos como si estuviéramos en el Asilo y solo nos queda contarnos batallitas de cuando hicimos la mili y decir aquello de que eso si que era la Patria y no lo que hay ahora y – Rafael miró para su hermana y comprobó que se había quedado profundamente dormida. Desdobló una manta que tenía en la silla, se la puso por encima y desde la cama, a través de los cristales de su ventana observaba el uterespacio con su infinidad de luces que parecía que se apagaban y se encendían como por turnos.
-         En una de esas luces viviremos nosotros – y se quedó dormido.




















viernes, 4 de mayo de 2012

QUE VIENEN, QUE VIENEN ECO Nº 2

Queridos blogueros/as: ¡Hoy estoy de mala leche!¡que pasa!¿no puedo o que? y tengo una razón de peso, nunca mejor dicho, y es porque hoy he vuelto a empezar mi régimen de adelgazar y naturalmente estoy de mal humor y eso que solo llevo veinticuatro horas, pero me da igual, tengo ansiedad, tengo hambre, tengo ganas de comerme un donuts de chocolate (que no he tomado ninguno en mi vida, pero  hoy justo me apetece) y creo que hasta alguna arritmia me ha venido ¡lo que me faltaba!
En fin, que hay va la segunda ecografía sin ni siquiera leerla y que sea lo que Dios quiera.
Hasta la próxima que espero estar mas tranquilo
Un abrazo
Tino Belas



2º ECOGRAFIA.-

Los días transcurrían placidamente, las nuevas criaturas iban cambiando de aspecto casi a diario mientras jugaban y se divertían sin peligro en el cuidado parque del Endometrio donde no había coches, tampoco prohibición alguna excepto la entrada a la vagina, una especie de parking subterráneo cerrado a cal y canto por una potente puerta de hierro y donde los nuevos iban adivinando sus posibles salidas en un futuro que para ellos era bastante lejano.

Los dos hermanos iban creciendo lentamente y se reían al ver como unos pequeños bultos salían de sus partes laterales y en el extremo aparecían como brotes que se movían uno por uno. Sabían que eso eran las manos porque se lo habían contado en “Uternet” donde todas las tardes había un programa titulado “Las tardes del feto” y los latidos estaban deseando que llegase la semana dieciséis para saber si iban a ser niños o niñas. Hasta ese momento todo eran risas, juegos por la mañana, juegos por la tarde y por la noche a dormir. Lo que mas les divertía eran las camas elásticas formadas por pequeñas verrugas en la pared del útero que les permitían saltar de unas a otras con agilidad y dejarse caer hasta el suelo en donde rebotaban y volvían a posarse sobre otro trampolín y así saltaban y saltaban y saltaban sin parar. Como eran muy pequeños, Teresa, su madre solo notaba pequeñas contracciones, pero si coincidían los dos en algún salto, lo cual no era infrecuente, entonces si que le producía un dolor discreto que lo resolvía cambiando de postura y haciendo que los dos latidos andantes se golpeasen contra las paredes bien acolchadas de su vivienda provisional. Mal comparado, era como esa especie de paellera que ahora ponen en todas las ferias que se precien y en las que el dueño desde su garito la mueve a voluntad provocando que los que han pagado un euro para tal divertimento resbalen por la cazuela como si fueran granos de arroz.


Los días que tocaba zambullirse en la piscina de líquido amniótico lo pasaban genial. Era como tenerla dentro de casa y casi sin esfuerzo entraban y salían. El único inconveniente para todas estas correrías era el cordón umbilical que les impedía alejarse excesivamente de su lugar de implantación en la pared uterina, pero era un tributo que tenían que pagar para poder respirar. Ya se sabe que el que algo quiere algo le cuesta y esto era así.

Llegado a este punto del embarazo ya no se si los dos hermanos son latidos sin mas, células vivas en crecimiento, fetos, niños pequeños que todavía no han nacido, ¡yo que se! Pero lo que  no tenía vuelta de hoja es que ahí, en el espacio de una burbuja no muy grande, estaban dos cosas que se movían y que no paraban de dar algo de guerra.

El mas pequeño era malo como un diablo, siempre se le ocurrían las cosas mas raras del mundo, las mayores barbaridades y hasta llegó a proponer a su hermano el mayor o por lo menos el mas grande, abrir la puerta de la vagina y darse un garbeo por el exterior lo que provocó que el mayor que ya empezaba a tener la cabeza encima de los hombros exclamara

-         Tu eres tonto ¿no sabes que esa puerta es automática y que en caso que la abrieras no podrías volver a entrar en tu casa porque se cierra automáticamente?
        -    Bueno, bueno, pero a que estaría guay

-         Si, muy guay pero ni se te ocurra que te conozco

El hermano pequeño continuaba dándole vueltas al coco buscando nuevas experiencias cuando notó un poco de mareo, una sensación que no había tenido nunca y que le hizo sentarse en el suelo. ¡Que cosa más rara! Es como si me faltara el oxígeno. Bueno parece que ya estoy mejor, menos mal porque creí que de esta no pasaba. Menudo susto. Poco a poco se fue recuperando y pasados unos minutos ya casi ni se acordaba. Por la tarde y ya en casa de su vecino estaba sentado viendo una película de dibujos animados titulada “El hematíe que no quería ser rojo” cuando le pareció que le volvía el mareo. Se lo comentó a su hermano provocando en él una sonora carcajada

-         No se porqué te ríes, no le veo la gracia por ningún sitio

-         Es que parece mentira que tengas la misma edad que yo o casi y seas tan tonto

-         Estoy a punto de morirme y encima me llamas tonto ¡lo que me faltaba!

-         ¿Me quieres atender y te lo explico?  Mira, merluzo que eres un merluzo ¿tú sabes lo que es el cordón umbilical?

-         Claro que lo se, listo que eres un listo, es un cordón que nos une a Mamá y por el que nos llegan los alimentos

-         ¿Solo alimentos o algo más?

-         Ahora si que me has pillado

-         ¡Lo ves como eres un pardillo! Llegan alimentos y también nos llega el oxígeno que transportan los glóbulos rojos que vienen con la sangre y claro si tu acodas el cordón impides el paso de la sangre y no llega oxígeno y te ahogas ¿quieres que haga una prueba? Mira, piso el cordón umbilical y ¿qué sientes?

-         De momento nada

-         ¿Y ahora?

-         Uf, uf, uf, suéltalo que me ahogo.

-         Lo ves, tienes que sentarte con cuidado porque si no lo estrujas y no pasa ni una gota de oxígeno y lo pasarás fatal

-         Oye y tú ¿porqué eres tan listo?

-         No te creas, lo que pasa es que yo llegué antes que tú y todas esas cosas que te pasan ya las he sentido yo antes.

-         Y por eso ¿cogiste el mejor sitio?

-         Claro

-         Ya, pues ¿sabes lo que te digo? Que esto se va a acabar, yo siempre tengo que estar medio tumbado y tú te paseas como un marqués ¿te parece justo?

-         Para eso llegué primero, pero tienes razón. Nos podemos poder de acuerdo que para eso somos hermanos y  tenemos que compartir todo. ¿Te parece bien que los lunes, miércoles y viernes tú estés arriba y yo abajo?

-         Muy bien, pero habría que avisárselo a Mamá.

-         No hace falta, en cuanto nos movamos un poquito se dará cuenta.

Un ruido lejano les alertó de la posibilidad de que un ecógrafo anduviera por los alrededores. Todavía estaba lejos y a lo mejor no iba con ellos pero por si acaso se acurrucaron en el fondo de su “uterdormitorio”

-         ¿Han pasado ya cuatro semanas desde la última ecografía?

-         Lo mismo si, pero no me acuerdo

-         Pues como sea la segunda le hemos cagado, hermano

-         ¿Por qué?

-         Porque es una exploración muy larga en la que la Lope se ensaña y nos revisa de arriba abajo, pero, en fin, tengamos paciencia que para nuestros padres es un día maravilloso porque les explica si estamos bien, si tenemos algún defecto y hasta si somos niño o niña o sea que tengamos paciencia.



El ruido se iba haciendo ensordecedor, una especie de apisonadora se desplazaba por la barriga de nuestra madre mientras ella y nuestro padre a su lado expectantes esperaban noticias. La presión se iba acercando aunque en esta ocasión no era tan fuerte como otras veces, parecía como si quisiera ser como más selectiva.
Una voz de hombre les iba describiendo lo que iban viendo. Al principio no le distinguieron, pero enseguida se dieron cuenta que era el Dr. Garcia de Luna Llena con lo que “los lopitos” respiraron tranquilos porque todo era menos doloroso.




-         De buena se han librado Papá y Mamá porque le teníamos preparada una broma y era ponernos de tal manera que no supieran si éramos niño o niña pero esto no se lo podemos hacer al Dr. Garcia de Luna Llena, o sea, que nos ponemos en posición fetal y que sea lo que Dios quiera



La sonda continuaba explorando los diferentes órganos mientras el Dr. Garcia de Luna Llena les explicaba a nuestros padres lo que iban viendo. Mi madre, disimulaba para no preocupar  a nuestro padre, pero estaba como un flan.

-         Mira Pachi ¿las ves?
-          
-         Claro que los veo y es alucinante.

Nosotros desde nuestro “uterdormitorios” oíamos todo y así supimos que nos llamaban Rafael y Teresa

-         ¿Te gustan nuestros nombres?
-          Son bonitos ¿verdad?
-         Si, bueno, no están mal. Perdona que viene a por mí

El ecógrafo apuntaba directamente hacia mis piernas y poco iba subiendo hasta tocarme los cojones, pero en la aceptación de la palabra más formal, porque se apoyaba directamente en los testículos y se fue desplazando hasta mí pito. El Dr. Garcia de Luna Llena animaba a mis padres con aquellas expresiones que tanto gustan a los observadores de la ecografía como este es un tío con una verga como la de un barco de vela, o viene bien armado o eso es un pito y no el del árbitro del fútbol o si señor, si señor, así me gustan a mi los machos.

-         ¿Lo ves?

-         Si, ese es Rafael

-         Esperar un momento que vamos a ver el otro si también es un tío 

El Dr. Garcia de Luna Llena desplazó el puntero hacía el otro “lopito”– mirar, mirar, eso es un cuerpo y no el de la Guardia Civil, que piernecitas y no tiene pito, esta va para modelo.

-         ¿Es una Teresita? Que bien, la parejita de una tacada. ¿Estás contento?

-         Claro – Pachi disimulaba su emoción mientras el Dr. Garcia de Luna Llena continuaba su exploración – me gusta, me gusta, ese riñón está para comérselo y tienen cinco dedos en cada mano y las orejas ¿Qué tal? Bien, muy bien, me gustan ¡Ah! Se me olvidaba lo más importante: el peso. Vamos a ver, el de arriba, ¿Cómo dijiste que se iba a llamar?¿Rafael? Bien, pues el Rafaelito pesa exactamente 350 gramos y la señorita, era Teresa ¿no? pesa un poquito menos pero ya se sabe que la esencia siempre se presenta en frasco pequeño. ¿Queréis saber algo más?

-         Si,  - Teresa que todavía no se había recuperado de la emoción preguntó - ¿la niña es rubia?

El Dr. Garcia de Luna Llena apartó el ecógrafo, la miró con afecto, le guiñó un ojo y le contestó

 – Lo siento Teresa, pero esa exploración no la paga Sanitas y el agua oxigenada para teñirla tampoco. Hasta dentro de un mes que te haremos otra ecografía, Cuídate.

Pachi y Teresa abandonaron la consulta en Milenium agarrados de la mano y con la alegría reflejadas en sus rostros. Pachi comentaba que se iba a quedar sin su cuarto de bártulos pero no le importaba si el motivo era alojar a “la parejita” mientras Teresa hacía cuentas para saber cuantos pañales tendría que comprar, quien le iba a prestar dos cunas, porque una tiene mucha gente pero dos ya no es tan fácil, tendrían que comprar por lo menos una cómoda para meter toda la ropa y buscar un sitio donde guardar el baño.

-         En fin, Pachi que parece que la vida se nos va a complicar un poco.

-          Si, un poco no bastante, pero es lo que queríamos ¿no crees?

-         Por supuesto, pero sigue siendo un lío, entre otras cosas porque tendré que dejar de trabajar.

-         Yo creo que deberías valorarlo porque también estarte en casa sola todo el día debe ser bastante aburrido, pero si en tu trabajo tienes que hacer muchos esfuerzos entonces te vas al Médico de Cabecera y la pides.

-           Bueno, ya me lo dirá Ortigosa.

-          Teresa, ya te lo ha dicho.

-         ¿Si? cuando.

-         En la consulta ¿no le has oído?

-          Pues la verdad es que no.

-          Ha dicho que te tomes las cosas con calma, que no madrugues, que no hagas esfuerzos, vida tranquila, relajada, o sea que aunque no lo ha dicho, lo ha dejado entrever.

-         Bueno, hablaré con mi jefe y lo iremos organizando porque yo creo que ahora ya hay menos problemas en la Resonancia  porque han metido una nueva y ya no haré tanta falta.


-         ¿Vamos a casa?

-         Si y me tumbo un rato que estoy un poco cansada.



El ruido producido por el ecógrafo se fue alejando y los nuevos fetos disfrutaban del silencio habitual. Estaban bien, para que decir lo contrario, iban engordando, él mas que ella pero casi igual y cada día se encontraban mas ágiles. Ya eran mini niño y mini niña y ya habían oído hasta sus nombres

-         ¿Qué tal, Teresita? ¿Qué se siente sabiendo que vas para modelo? –  Rafael le preguntaba mientras se levantaba para preparar la cena

-         Muy bien y tú ¿como quieres que te llame? ¿Don Rafael, Rafaelito o Rafaelillo?

-         Llámame Rafa y acabamos antes, pero con respeto que soy tu hermano mayor, no te olvides

-         Bueno, bueno, anciano, tampoco hace falta que te pongas así. ¿Que te ha parecido todo?

-         Muy bien, Papá y Mamá están que no les cabe una paja por el culo

-         ¡Rafael, por favor!

-         Quiero decir que están supercontentos y nosotros esperando el día en que podamos salir de este zulo

-         Tranquilo chaval que todavía nos quedan cuatro meses

-         Eso es lo malo.

-         También lo puedes mirar desde el otro lado y decir ya hemos pasado cinco meses.

-         Eso es lo bueno.



-         Hasta luego que tengo que ir a comprar el  “TocoHola”  para saber como les van el embarazo a los otros”lopitos”.

-         Hasta luego










jueves, 26 de abril de 2012

QUE VIENEN QUE VIENEN 1º ECOGRAFIA


 Queridos blogueros/as: Como veréis hoy es un día raro para poner algo en este blog pero, como seguro que sabéis, mañana empieza un nuevo puente y hasta el miércoles no estaré de vuelta, o sea, que aprovecho el día para enviaros la primera ecografía, que no se si lo he dicho pero en este escrito como es ginecológico no hay capítulos sino ecografías que queda mejor.
Aviso que los nombres de los que aparecen por aquí son todos inventados y si alguna vez se me ha escapado alguno, le pido perdón porque he intentado que no sea así.
Ultimamente tengo que reconocer que no estoy escribiendo mucho y encima lo poco que hago lo estoy distribuyendo entre dos historias que tengo entre manos, una de la biografía de un policía del mar, que no se porque será pero cada vez me voy enredando mas y no se ni por donde seguir y eso que voy por los treinta años de recuerdos y tengo que llegar hasta los ochenta y la otra es la historia de un matrimonio que después de vivir toda su vida en la capital, se van al campo y desde allí cuentan sus peripecias. Total que puede ocurrir que cuando lo repase, el del campo sea Policía del Mar o al revés, pero, en fin, ¡que le vamos a hacer! uno es así y cuando se llega a las proximidades del Alzehimer, que suena mas a pueblo de la provincia de Almería que al nombre de una enfermedad, ya no hay quien cambie a nadie, o sea, que seguiré con mis manías
Prometo que si me como un percebe en Cedeira, ¿se puede ir a otro sitio para pasar el puente? me acordaré de vosotros cuatro, porque seguís siendo cuatro los fieles blogueros/as.
Un abrazo
Tino Belas


1º  ECOGRAFIA.-

Estamos en el principio de la vida o por lo menos lo intentamos aunque sigo sin estar muy seguro porque reconozco que soy una cosa rara, un niño no puedo ser ¡como voy a ser un niño si por no tener no tengo ni orejas!, pero en cambio me noto como bien y con cierto movimiento, sin exagerar, pero es verdad. Algo se mueve dentro de mí y hace como tac. tac. tac, como si fuera un reloj de cuco pero sin cuco, y alguna vez ese tac se acelera y suena lo mismo pero mucho mas deprisa como si fuera tactactac y curiosamente me he dado cuenta que esta cosa rara se acelera cuando se acecha algún peligro. Es como un radar que te pone en guardia.

Por cierto, se me olvidaba contarte lo más importante. Me he hecho íntimo de mi vecino y ya somos como uña y carne. Está anidado muy cerca de aquí y nos pasamos el día hablando. El resultado de este “lopito” y el óvulo ha sido gracioso porque es una cosa como muy peculiar. A mi me parece que es un latido sin mas, pero no me atrevo a decírselo porque a lo mejor le parece mal,  pero es así como le veo.



Claro que él me verá igual a mí.  Es como una bola que se infla y se desinfla cada poco, pero es un tipo que está muy bien para compartirlos casi nueve meses que nos tocan de zulo.

Ya te digo que nos pasamos el día hablando y como sigamos así, vamos a ser como hermanos aunque no nos parecemos en nada, como es natural porque él es de una bolsa y yo de otra o sea que de parecernos, nada de nada. Que pena porque eso si que sería una chulada ¡tener un gemelo! Que chollo para irte a examinar, por ejemplo o para tener una novia a medias, pero nada, no se parece en nada.

El otro día tuvimos nuestra primera experiencia en común  y menos mal que nos pilló preparados porque sino nos hubiéramos llevado un buen susto. Te cuento

No se si sabes, posiblemente no, que últimamente el Dr. Lopez de la Junquera y Fresnedillo que es el precursor de los equipos de Ginecología en las Clínicas Privadas, está empeñado en instalar  “uternet” en todos los úteros fecundados y así disponemos de un canal de información que nos viene fenomenal. Los ginecólogos se enteran de cómo vamos evolucionando y nosotros disponemos de una herramienta moderna que nos va educando para el futuro. Es como una especie de “educación para la ciudadanía” pero sin intervención de los políticos, con lo cual está muy poco contaminada.

Bueno, pues a lo que iba que me pierdo y me enrollo como una persiana, el otro día el vecino y yo vimos un reportaje sobre la ecografía y se nos pusieron los huevos de corbata, lo que es una tontería porque, de momento, no tenemos huevos o sea que estaría mejor decir  que se nos pusieron los latidos de corbata. El caso es que nos informaron que si notábamos como si una apisonadora pasaba por encima de nosotros intentáramos correr y refugiarnos en lo mas hondo de la bolsa y nos arrugáramos como un ovillo para evitar la presión y ya te digo el vecino y yo habíamos terminado de ver en el segundo canal de la “utertele” la final de la liga de los Profesionales de la Ginecología entre los rojiblancos tubáricos y los albicelestes vaginales, cuando un ruido estremecedor hizo que la cena se cayera al suelo y efectivamente, algo nos aprisionaba de tal manera que casi no podíamos ni respirar.




-  Mira Teresa aquí están – La Dra. Lope marcaba en una pantalla dos puntos negros – espera que me voy a acercar un poco mas – y desplazaba el cursor del ecógrafo por encima de nosotros mientras apretaba un poco mas -  Esas dos bolitas negras que se mueven  ¿las ves? serán tus hijos dentro de ocho meses ¿Qué te parece?

-  ¿Esas dos manchas? O sea que ¿ya seguro que son dos?

-  Si, ¿las ves o no? – preguntaba la Dra. Lope apretando algo más la sonda

-  Alucinante. Pachi acércate ¿tu ves algo?

Pachi se acercó vacilante, en sus ojos se reflejaba la emoción de aquel momento tantas veces deseado dejando atrás aquellos días de una cierta tristeza, las interminables consultas a diferentes especialistas, los análisis específicos para determinar quien tenía el problema, las noches en vela etc…etc,  por fin, Teresa estaba embarazada y eso terminaba con todo lo anterior

-  Claro que los veo y uno, el mas grande, es igual que tú

-  ¡Que tonto eres!

-  Pero son muy pequeños ¿no?

-  Espera un segundo -  la Dra. Lope marcó unas cifras en el ordenador – uno mide 12 mm y el otro es un poco mas pequeño. Espera que lo mido. Este mide 9 mm.

-  O sea que ya definitivamente estoy embarazada de gemelos ¡Qué guay!

Mientras tanto en el interior del útero los dos latidos sin piernas se encogían más y más.

-  Si, muy guay y mucha leche pero a mi me está haciendo polvo la Lope con tanto  apretar. Joder, déjalo ya que casi no puedo ni respirar.
-  Hermano, que mal carácter tienes, ¿no ves que es la primera ecografía y la Lope se quiere lucir?

-  Ya, ya, si a mi todo me parece bien, pero es que no respiro, que se apriete ella donde yo me se, haber si le hace gracia.

Las ondas del ecógrafo fueron parsimoniosamente disminuyendo y, como siempre. Después de la tempestad llega la calma. El silencio volvió a llenar todo el espacio donde se anidaban los dos hermanos y como parecía que aquello iba a ser lo habitual, se hicieron unos espaguetis y celebraron su primera ecografía con una fiesta de pasta y botellón, recordando el miedo vivido durante aquellos segundos que a ellos se le hicieron como horas.

-  Parece que va pasando todo. Venga, podemos continuar la cena.

-  ¿Cada cuanto se hace una ecografía?

-  No se, pero me parece que en Uternet ponía que cada cuatro semanas.

-         Joder

-  Oye, hermano ¿Por qué no hablas bien?

-  Te prometo que lo tengo que intentar, pero no soy capaz de no soltar tacos, que quieres que le haga

-  Hombre, no se, inténtalo por lo menos

-  Si, si, te lo prometo, pero a pesar de todo, la Lope tiene unas….

-  ¿No acabas de decir que no ibas a decir tacos?

-  Joder, perdón, lo siento, perdona pero me molesta un montón empezar a sufrir sin ni siquiera haber nacido. Somos como decías el otro día unos latidos sin piernas y ya empiezan a jodernos

-  ¿Vas a hablar bien o no? ¡Que pesado eres, macho!

-  Bueno, bueno, no te enfades hombre que se te acelera el latido ¿lo oyes?

-  Es verdad – el”lopito” segundo se quedó como sorprendido – nunca pensé que un enfado tan pequeño pudiera transformarme tanto

-  Pues ya lo ves, chaval. Cosas que pasan

-  Oye y ¿por qué me llamas chaval?

-  ¿Y que quieres que te llame?

-  No se, quizás latido o cosa sin forma o bola que late o engendro o ¡yo que se! Llámame lo que quieras pero chaval es para un niño y yo lo mismo soy una niña y te cuelas de medio a medio

-  Tienes razón ¿te gustaría que te llamara enano?

-  ¿Y porqué no enana?

-  Bueno a mi me da igual, pero a ti que te gustaría ser ¿enano o enana?

-  A mi la verdad es que hasta ayer me daba igual, pero desde que ayer vi en Uternet como es un parto casi prefiero ser chico y así nunca me embarazaré y me evito sufrimientos.

-  ¿Que dijeron?

-  Decir no dijeron mucho pero pusieron una peli que impresionaba un montón. En el momento del parto el niño tiene que salir por un sitio tan pequeño que parece que no cabe, pero poco a poco va progresando y al final sale por el culo de delante de su madre.

-  ¿Por donde has dicho que sale?

-  Por el culo de delante

-  ¿Por el culo de delante? eso si que es nuevo, que yo sepa las niñas solo tienen un culo y el resto es la vagina.

-  Bueno el caso es que sale por la parte de debajo de su madre y no te puedes imaginar que cosa mas asquerosa
´
-  Anda y yo que pensaba que el momento del parto era algo maravilloso

-  Y yo también, pero que va, no es nada romántico. La madre sangrando como un cerdo, los niños salimos más morados que cuando salimos del agua después de estar media hora en el agua de la playa, el ginecólogo no para de dar voces y en el paritorio hay como mucha tensión

-  Ya ¿y eso es siempre la madre? ¿nunca le pasa al padre?

-           Ja, ja, ja, ja – el segundo “lopito” no podía reprimir la risa - ¿te imaginas a un padre pariendo?

-  Yo no, pero tampoco me imagino a una madre o sea que me da igual.

-  Bueno ¿sabes lo que te digo? Que me voy a dormir porque con tanta ecografía y tanto susto estoy como si me hubiera dado una paliza. Hasta mañana.

El segundo “lopito” cerró la puerta de su bolsa, apagó la luz y a los pocos segundos roncaba como un león, mientras el primero daba vueltas a su cabeza en que nombre ponerse para dejar de llamarse el primero y el segundo. Lo dejaré por esta vez, pero para la próxima semana este tema debe estar completamente resuelto.